Sos un monumento a la mujer

 "Sos un monumento a la mujer".


¿Quién no ha escuchado esta frase? Si sos una persona cuya corporeidad pueda ser apresada dentro de los cánones de belleza heterosexuales y """femeninos""" o si conocés a alguien que cumpla con ese requisito, seguramente recibiste o escuchaste cómo recibieron este... ¿Piropo? ¿Elogio? ¿Halago? Pregunto porque me niego a darle nombres con connotaciones positivas, ya que incurre en varias instancias cuestionables.
En lo personal, las apreciaciones físicas me caen bastante mal cuando no provienen de gente que sepa de mí otras cosas que no tengan que ver con mi cuerpo. Pero, más allá de mis propias impresiones subjetivas, me gustaría pensar e invitar a pensar por qué esta frase en particular me resulta, como mínimo, incómoda desde varios aspectos. De hecho, quiero analizarla por partes:

1) "Sos un monumento". Como suele pasarme, no encuentro nada novedoso: la cosificación está presente, evidentemente presente. Un monumento es una construcción arquitectónica o escultórica, generalmente de grandes dimensiones, que se erige en recuerdo de una persona o hechos memorables. Es decir, está hecha para ser observada, admirada. No tiene vida propia. Representa una situación o una figura importante.

2) "Sos un monumento a la mujer". De nuevo, una estrategia ya conocida: no basta con cosificar, parece también necesario establecer una sutil comparación. Si vos sos un monumento a la mujer, entonces, hay otres que no lo son porque no se asemejan a todas esas cualidades tuyas que encuentro atractivas y que opino que deben tener todes para considerarse mujeres como tienen que ser.

3) "Sos un monumento a la mujer" porque tu cuerpo coincide con mis gustos condicionados social y culturalmente por una lógica misógina, heterosexual y superficial que justamente insinúa y va instalando la idea de que, al menos, las mujeres cisgénero valen cuando físicamente agradan a los varones cisgénero, valen cuando son cosas lindas de ver, valen cuando encarnan el ideal "la mujer".


Yo no atribuyo malas intenciones a la emisión de esta frase. Eso requeriría un estudio singular de quien enuncie y es imposible. Solamente sospecho ignorancia, desgano para cuestionarse y, por tanto, una tendencia a reproducir -sin querer o queriendo- modelos que, tarde o temprano, devienen en instancias violentas. Porque sí es violento, al menos para la mente, plantear comparaciones, estereotipos irreales y, sobre todo, una sola manera de ser válides y de ser vistes en el mundo que habitamos.

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