"Sos un monumento a la mujer".
1) "Sos un monumento". Como suele pasarme, no encuentro nada novedoso: la cosificación está presente, evidentemente presente. Un monumento es una construcción arquitectónica o escultórica, generalmente de grandes dimensiones, que se erige en recuerdo de una persona o hechos memorables. Es decir, está hecha para ser observada, admirada. No tiene vida propia. Representa una situación o una figura importante.
2) "Sos un monumento a la mujer". De nuevo, una estrategia ya conocida: no basta con cosificar, parece también necesario establecer una sutil comparación. Si vos sos un monumento a la mujer, entonces, hay otres que no lo son porque no se asemejan a todas esas cualidades tuyas que encuentro atractivas y que opino que deben tener todes para considerarse mujeres como tienen que ser.
3) "Sos un monumento a la mujer" porque tu cuerpo coincide con mis gustos condicionados social y culturalmente por una lógica misógina, heterosexual y superficial que justamente insinúa y va instalando la idea de que, al menos, las mujeres cisgénero valen cuando físicamente agradan a los varones cisgénero, valen cuando son cosas lindas de ver, valen cuando encarnan el ideal "la mujer".
Yo no atribuyo malas intenciones a la emisión de esta frase. Eso requeriría un estudio singular de quien enuncie y es imposible. Solamente sospecho ignorancia, desgano para cuestionarse y, por tanto, una tendencia a reproducir -sin querer o queriendo- modelos que, tarde o temprano, devienen en instancias violentas. Porque sí es violento, al menos para la mente, plantear comparaciones, estereotipos irreales y, sobre todo, una sola manera de ser válides y de ser vistes en el mundo que habitamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario