Se supone que un sustantivo propio nombra particularmente. Los nombres distinguen, hacen únicxs a quienes nombran, dan inicio a la identidad. Por eso los sustantivos propios son también concretos. Sin embargo, hoy ese nombre es una existencia abstracta que nos convoca, nos reúne y nos organiza. La nombran a ella y me nombran a mí, que me amalgamo a lo que es más grande que yo para estar a la altura de este país.