Lo importante es lo de afuera

Estamos en uno de esos tantos momentos en que nos cuestionamos todo lo que se imponía como natural. Es una suerte, en verdad, formar parte de una transición. También, es un dolor de cabeza y hay una cuota de sufrimientos por pagar. Cuestionar un sistema en el cual estamos inmerses y del cual no podemos prescindir genera muchísimas angustias y dudas. ¿Hay camino correcto? Hay muchas instancias de pensamiento que valen la pena. Hay muchas preguntas formulándose. Hay muchos caminos correctos.
Y mientras se agotan las viejas excusas y ya no hay manera de justificar las violencias, el maltrato, las injusticias, llega una pandemia a terminar de romper todo. Bueno, eso me gustaría. Lo cierto es que todavía se cometen actos y se piensan ideologías que atentan contra personas. La pandemia destapa varias ollas igualmente y deja en evidencia un montón de retrocesos. Pero me quiero concentrar en un saldo que me parece positivo porque atraviesa a todes. Sí, hay un tópico que, mal o bien, según qué tan lejos o cerca estés de los cánones, nos atraviesa a todes por existir como seres corporales.
¡El cuerpo! Accedemos al cuerpo propio y al ajeno desde los cinco sentidos. Sin embargo, solemos darle a la vista todo el protagonismo en las primeras interacciones. Así llegamos a las situaciones que ahora nos someten. El caso es que pienso que la pandemia nos encauzó hacia lo relevante: el contacto. No nos alcanzan las imágenes de cuerpos, queremos el abrazo, el aroma, los sonidos, los sabores. No nos alcanzan las imágenes de cuerpos, queremos hacer y disfrutar con ellos. No nos alcanzan las imágenes de cuerpos, queremos estar cuerpo a cuerpo. Y sí, lo importante sigue siendo lo de afuera, pero como relación interpersonal en potencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario