Hay un "Te amo" que te enfrenta a la muerte

 En el mejor de los casos, en el mundo hispanohablante, cómo te tratan, cómo te cuidan y cómo te hacen sentir te informa paulatinamente que hay dos expresiones muy similares y que, sin embargo, se terminan excluyendo en una relación paradigmática porque el sentido de una de ellas no llega a saciar la forma de la otra.

Así es. Como usuaries del castellano, crecimos en un mundo donde "Te quiero" y "Te amo" se parecen mucho, pero no equivalen. Y nos damos cuenta de que no equivalen en la interacción. Es más incomodante un "Te amo" apresurado que un "Te quiero" antes de tiempo. ¡Nos fijamos en ello! En decir esas palabras en un contexto adecuado...
Hay que tener cuidado para querer. Hay que tener mucho cuidado para amar. Son sentimientos nobles, claro, pero además son capaces de alterar a nuestres destinataries. Son capaces de alterarnos a nosotres mismes por el simple hecho de desear emitirlos. Ni hablar del hecho de estar experimentándolos, en una sociedad que, a cascotazos, nos pidió y nos pide que juguemos a las escondidas para no terminar jugando al quemado.
Jugar al quemado. En serio, qué lúdico y divertido podría ser el amor y llegamos a esa metáfora porque nos enseñaron a querer y a amar mal. Ahora jugamos a las escondidas, sigue estando mal, no tan mal, y sé que eventualmente álguienes jugarán sin lastimarse y sin ocultarse. Seguramente todes quienes vayamos cuestionando. Y seguramente las generaciones venideras. Ojalá no les hagan pensar que hay un matiz del "Te amo" que te enfrenta a la muerte.
Porque sí, no es lo mismo decirle "Te amo" a tu familia o a tus mejores amistades que decírselo a esa persona que estás eligiendo para construir una historia diferente, de paridad, de complicidad, de equipo, de la forma que sea, pero siempre distinta a la familia y la amistad y donde también quepa un poco de sensación familiar y amistosa como consecuencia de la intimidad fabricada.
Entonces, sí, está bien tenerle un respeto al "Te amo" que diremos en esa situación. No obstante, está triste y está incorrecto temerle como se le podría temer a la muerte. Hay un "Te amo", parece, creemos, pensamos, nos mostraron que te enfrenta a la muerte. Agarramos una pelota muy pesada para jugar al quemado, hay que cambiarla con urgencia. Nos pusimos a jugar a las escondidas en una casa aterradora, hay que cambiarla con urgencia. Mejor, jugar a la botellita. De a dos -en mi caso- o de a veinticinco. Y que "Te amo" nos enfrente solamente a un beso o a un corazón roto y ya no a la multifacética muerte.

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