La caja. Lugar acotado y oscuro. Dentro, no te ven. Dentro, tampoco ves. Dentro, apenas podés moverte. La caja, la tangible y metafórica caja. Es gracioso que piensen que no te obligan a entrar cuando en verdad se confunden: piensan que, al no decirlo explícitamente, no te lo piden, pero todas sus acciones te orillan constantemente a la caja. Al principio no es tan incómoda. Sos pequeñite. Cabés a tus anchas. Sin embargo, crecés. Pero la caja no crece con vos. Para caber, aunque no quieras, tenés que doblarte tode. Los brazos, replegados sobre el pecho. Las piernas, replegadas sobre los brazos.
No quiero volver a la caja. Ya no soy pequeñite y parece que me lo exigen más. Me dicen: "Amo tu libertad. Amo que no tengas miedo. Amo que no te importen las opiniones de les demás". Pero solo lo dicen cuando esa libertad expone mi sensualidad. O mi belleza. O cuando se trata únicamente del cuerpo. Y poco a poco esa "libertad" toma forma de caja. Fuera de esa estructura y de esa imagen, no les interesa. Esa libertad gusta y vende y por eso es aprobada. La aprobación es otra caja.
De pronto me dicen que encajo. Que esta libertad me queda bien porque concuerda con algunas ideologías actuales. Y que encajo porque mi sobrepeso está distribuido de manera atractiva. Que esta libertad me queda bien porque concuerda con algunos cánones actuales. Y que encajo porque soy valiente. Pero en el fondo están diciendo que esta libertad me queda bien porque complace a todes. La aprobación es otra caja. Una libertad observada y aplaudida es otra caja.
No quiero encajar. No quiero volver a la caja. La caja es un lugar acotado y oscuro. Tienen razón: mi cuerpo tiene muchas formas. Y no exclusivamente mi cuerpo. Mis pensamientos también tienen muchas formas. No caben en la caja. No cabemos en la caja. No encajamos. Y está bien que no encajemos porque las cajas están mal. Son insulsas. Son tangibles y metafóricas. Son impuestas. Amar las libertades complacientes y cómodas es otra caja. Ignorar las libertades que no pasen por la imagen es otra caja. Y no hay hasta ahora una sola caja en la que yo quiera encajar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario