Soy habitante de un estereotipo sexualizado. Me dicen: Es normal que llames la atención. Las voces podridas y sumisas me acusan de que llamo la atención. Soy habitante de la paradoja que provoca tener que optar entre mi libertad y mi vida. El otro amenaza mi integridad. Su conducta todavía aparenta normalidad ante un sistema cómplice.
Soy habitante de un hartazgo rabioso. Me dicen: No es para tanto, deberías sentirte halagada, ahora todo es violencia y acoso. Las alianzas podridas y sumisas me acusan de que me cansé demasiado rápido. Soy habitante de un cansacio colectivo que no quiere volver a callarse. El otro abusa de los silencios. Quien insiste normalizando otorga.
Soy habitante de mí y quiero ser una habitante más de las calles. Calles donde por fin el otro se calle ante mi presencia peregrina. Calles donde por fin la podredumbre y la sumisión también se callen. Calles donde no me calle yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario